Cada vez con más fuerza, la Pedagogía Sistémica, está creciendo en el panorama educativo actual. Es un enfoque joven con profundas raíces que consigue ampliar la mirada más allá de la individualidad protagónica de cada sujeto.
Es una perspectiva muy innovadora que mira la educación como un ecosistema y permite ver la realidad educativa como un todo vinculado a los sistemas familiares, sociales, culturales e históricos y cómo eso influye en los procesos de enseñanza aprendizaje. (Mercé Traveset, 2010)
Antes de entrar en materia, primero una mirada al pasado. ¿Cuáles son las raíces de la Pedagogía Sistémica?
La base primigenia es la teoría biológica de los sistemas (Bertalanffy, 1986) que considera que cada elemento se puede estudiar de manera aislada, pero sólo adquiere significado en la medida que es considerado parte integrante de un todo. Explica que el mundo se organiza mediante sistemas y que cada ser forma parte de algo más grande. Así mismo, introduce el binomio orden/desorden como elemento propio de los sistemas.
Se crea una fuente para muchos pensadores, terapeutas, psicólogos y filósofos que basan sus tesis en este concepto. Es Bert Hellinger quien aporta una nueva visión a través de su modelo de las constelaciones familiares y profundiza en las dinámicas que se establecen en los sistemas. El encuentro en 1999 entre éste y Angélica Olvera produce la síntesis de lo que ahora conocemos como “Pedagogía Sistémica CUDEC con el enfoque de Bert Hellinger”. Ella estructura y aplica a la educación los aportes filosóficos propuestos por Bert Hellinger en el Centro Universitario Doctor Emilio Cárdenas. Cuna de este enfoque y fuente de inspiración educativa.
En la Pedagogía Sistémica, la clave es “contextualización” y “ubicación”, saber dónde estamos y dónde tenemos que estar. (Amparo La Moneda, 2011)
Para contextualizar, este enfoque propone una metodología fenomenológica que aborda lo que ocurre desde lo que observamos objetivamente pero sin olvidar que cada elemento que interviene en el suceso está ligado a una perspectiva generacional. No solo se mira lo que ocurre sino que cada persona que interviene es parte de un sistema específico que responde a unas creencias, normas y lealtades propias.
Estas creencias, normas y lealtades propias son producto de la mirada generacional que viene dibujada desde tres perspectivas complementarias (Carles Parellada, 2010):
- La relación intrageneracional, red familiar, es decir, los vínculos y complejidades que se manejan entre una generación y la siguiente (entre padres e hijos).
- La relación transgeneracional, red social, aquella que vincula a las diversas generaciones entre sí (por ejemplo entre abuelos y nietos).
- La relación intergeneracional, es decir, la que sustenta las peculiaridades entre los iguales dentro de una misma generación, y su influencia en el contexto educativo y social.
- Orden: cada persona que llega a un sistema lo hace en un orden, pertenece a él, y así se establece una jerarquía cronológica: unos van antes que los otros por el hecho de pertenecer antes al sistema. Por lo tanto, cada persona pertenece al sistema y el hecho de no reconocer esta pertenencia produce desórdenes o consecuencias.
- Equilibrio entre dar y tomar: primero se toma y después se da. Es la manera de equilibrarse de los sistemas. Las relaciones entre iguales han de estar equilibradas en el dar y el tomar. Sin embargo, en la relación padres-hijos o maestros-alumnos hay un desnivel natural de vida, los primeros dan más y los segundos reciben más.
- Conciencia del sistema: en todo sistema hay unas normas, unas leyes, unas reglas, ocultas o explícitas y unas lealtades. Éstas dan identidad a los integrantes y permiten percibir las diferencias. Si no se respetan ponen en conflicto, en peligro, la pertenencia del individuo.
“Cada uno en su lugar para poder educar”.
Mirarnos a nosotros mismos, en nuestros sistemas y en las relaciones que tenemos con los demás para desde nosotros poder contextualizar todos los elementos del hecho con una mirada inclusiva. Por tanto, las familias cobran un lugar muy especial en este enfoque porque no sólo vemos al niño o niña sino que vemos su sistema familiar y lo reconocemos sin juzgar. Por que sólo de esta manera nuestros alumnos y alumnas pueden aprender. De hecho,“Sólo un corazón agradecido aprende”. Angélica Olvera.
Por tanto, la Pedagogía Sistémica promueve el aprendizaje de los alumnos/as mediante la educación conjunta con las familias. Además, ayuda al docente a estar bien ubicado, respetando y reconociendo profundamente lo que hay, tanto en su sistema como en el de sus alumnos, estando en una buena disposición para enseñar, para poner límites y acompañar. Y así, se podrá situar junto a los padres y madres de familia como aquel que colabora durante un tiempo limitado en el crecimiento armónico de sus hijos/as. Bibliografía:- Traveset Vilaginés, Mercè. (2007): La Pedagogía Sistémica: Fundamentos y práctica. Barcelona, Graó. Enlace
- Olvera, Angélica. (2009): Pedagogía del siglo XXI. El éxito es tu historia. México, Grupo CUDEC. Enlace
- Hellinger, Bert y Olvera, Angélica. (2010): Inteligencia Transgeneracional. Sanando las heridas del pasado. Constelaciones Familiares. México, Grupo CUDEC.
- Parellada Enrich, Carles. (2010): La pedagogía sistémica: un nuevo paradigma educativo. Artículo para la Asociación Española de Constelaciones Familiares - Bert Hellinger. Enlace.
- Web personal de Mercè Traveset. Enlace.
- Web del Centro Colibrí. Enlace.
- Apuntes del Máster de Pedagogía Sistémica CUDEC en Madrid, Zentrum, Centro Abierto Tomillo
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