Lo que hoy trato de componer no es más que un pequeño análisis de la realidad de nuestro tiempo. La Educación, al igual que los elementos que la conforman, pertenece a un contexto histórico con características concretas. Y por tanto, aquello que se necesita o se requiere para una generación o tiempo de la historia, evoluciona notablemente al cabo de los años.
La educación que recibieron mis padres, al igual que aquello que aconteció y marcó su época, es totalmente diferente a la mía. Cada persona y cada tiempo, está enmarcada en un contexto con unos valores, hechos históricos y necesidades.
Es por esto, que hoy trato de describir lo que la educación de este tiempo requiere. Siempre, desde un punto de vista personal, que puede y debe ser fortalecido y ampliado por el de muchos otros/as. Consciente, de que la educación, al igual que la vida, nunca será algo estático sino que necesariamente evoluciona.
A continuación, especifico 10 aspectos que considero de gran relevancia y que tratan de marcar pedagógicamente mi día a día en el aula:
Generación Síntesis
Vivimos ante una generación de niños/as y adolescentes rápidos y eficaces por antonomasia. Las tecnologías han dispuesto una realidad que se configura con mensajes cortos y directos. Desde los antiguos SMS, Twitter o WhatsApp hasta los nuevos vídeos cortos en Tiktok, Instagram y demás. Son desarrollos simples que dan mensajes instantáneos y claros.Por lo tanto, comunicarse con más efectividad es desarrollar un lenguaje ajustado a lo que somos y a lo que se vive transmitiendo mensajes cortos que lleguen a la persona. Se trata de generar soluciones sencillas y eficaces que introducen una dimensión ecológica a nuestra actividad cotidiana, ya sea en el aula u otro contexto.
Diversidad = Diversión
Red
Las redes sociales nos han aportado un modelo de aprendizaje basado en la cooperación donde todos los elementos están en relación. El aula es una red de individualidades que se afectan unas a otras y que en suma generan una nueva realidad. Las múltiples inteligencias del ser humano combinadas en red con un fin grupal es una de las claves del aprendizaje y del éxito educativo.
Presente líquido
El sentir
Cada elemento de la red tiene su propio sentir y está relacionado y afectado por el resto de elementos: alumnado, profesorado, familias, etc. El mayor componente de la Educación es relacional y únicamente de la calidad de las relaciones, depende el ambiente en las escuelas.Por ello, nuestro primer objetivo es generar vínculos sanos entre nosotros y el resto de elementos para potenciar el desarrollo de la comunidad escolar. Así mismo, es necesario que las emociones, como parte inherente del ser humano se vivan, expresen y regulen ecológicamente.
In-corporar
El cuerpo es el gran olvidado, tanto en la vida como en la Educación. Transitamos con él, pero sin consciencia de él. Lo intelectual ha copado la actividad diaria escolar en contra de lo emocional y corporal. Lo emocional empieza a ser reconocido y ahora es el momento de significar lo corporal ya que somos cuerpo. Es nuestra labor como docentes profundizar y facilitar la toma de consciencia de la postura, la respiración, las partes del cuerpo y el tono corporal como indicadores y condicionantes del ser humano. El aprendizaje, para ser significativo, tiene que pasar por el cuerpo.
En-raiz-ados
Ser uno mismo
Hemos vivido una época de alta formación pedagógica que en la mayoría de los casos se ha dirigido a lo intelectual. Ahora, la formación personal desde el ámbito pedagógico está generando una educación más fuerte y activa.Cada uno de nosotros ha vivido múltiples circunstancias que nos han generado aperturas o cerrojos que actualmente marcan nuestro quehacer diario. Como educadores, es parte de nuestra responsabilidad dar el paso y mirar adentro para intentar educar desde un lugar más sano donde nuestras proyecciones no se mezclen con las de nuestros educandos. En la escuela, el trabajo empieza por uno mismo.
Be Slow
Ya está generado el movimiento de la lentitud en los espacios de la vida. Sin embargo en una educación marcada por el activismo sin significado, es momento de pararse y poner atención a los procesos: disfrutarlos, sentirlos, vivirlos e incorporarlos. El aula puede dejar de ser una vorágine del hacer donde el pararse a observar y tomar consciencia no tiene cabida. Se trata de ralentizar para dotar nuestras vivencias y experiencias de autonomía y autoconocimiento. Fomentando un aprendizaje consciente donde lentificar no significa detenerse sino avanzar con sentido.
En creación
Como docente, todo comienza con la reflexión, continúa con un proceso de formación que converge en una toma de conciencia que sólo el tiempo y la práctica consiguen incorporar.
Para seguir leyendo:
- La Pedagogía Sistémica. Mercè Traveset
- Educar con co-razón. Jose María Toro Alé
- Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Edgar Morín
- Elogio de la lentitud. Carl Honoré
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