Hace ya años que llegó este texto a mis manos y vuelvo a él cada cierto tiempo. Normalmente hablamos de límites en la infancia, tan necesarios para crecer. Durante tiempo el tema límites ha sido para mí controvertido con sus detractores y sus defensores. La verdad, no es fácil entender porqué los límites para la infancia son importantes e imprescindibles para crecer de forma segura.

Lo interesante de este texto es que no son límites para los niños y niñas. Son límites para sus referentes, para padres y madres, docentes y en realidad para cualquier persona. Esto nos ayuda a entender porqué para la infancia son importantes. Limitarnos en una sociedad llena de excesos es un síntoma de buena salud. Tenemos todo, ahora sólo hace falta escoger. Escoger significa limitarse o de decir que no a algo. Como decía Steve Jobs “renunciar para mantener el foco”. Es decir, limitar lo que no necesitamos para dar prioridad a lo que sí: la vida que queremos. Si no, la vida nos lleva por delante.

Este texto está escrito por Leo Babauta en su artículo In Praise of Limits, lo puedes leer en inglés o traducido por mí a continuación:

«Vivimos en un mundo de abundancia, a menudo hasta el punto de exceso: podemos comprar cualquier cosa en cualquier momento, consumir Internet todo lo que queramos, comer cualquier cosa en cualquier momento, trabajar tanto como nuestros cuerpos lo permitan.

Con tanto disponible, puede ser abrumador, poco saludable, desequilibrado.

Me gustaría proponer algunos límites.

En lugar de tiempo ilimitado en línea y por teléfono, ¿y si te limitas a dos horas al día, sin incluir el tiempo dedicado a las tareas laborales? Tendrías así espacio en tu vida para otras cosas: ejercicio, lectura, meditación, cocinar alimentos saludables, abrazarte con tus seres queridos.

En lugar de trabajar desde que te levantas hasta que te acuestas, ¿y si sólo trabajas seis horas al día? ¿O cuatro horas? Eso dependería de qué tipo de trabajo tengas, por supuesto, pero en esta situación hipotética, probablemente usarías mejor ese tiempo limitado, con más enfoque y harías tus tareas importantes primero. Y estarías más descansado/a y, por tanto, tendrías mejor concentración y energía para trabajar.

En lugar de comer tanto como puedas, ¿y si sólo comes durante ciertos momentos predefinidos? Por ejemplo, si solo comes entre las 12-1 del mediodia y 6-8 de la tarde, probablemente comerías menos. ¿O qué pasaría si solo pudieras comer alimentos integrales, nada preparado previamente o con azúcar, harina blanca o nombres químicos extraños? Comerías menos y tu salud mejoraría.

En lugar de poder comprar cosas todo el tiempo, ¿qué pasaría si solo pudieras comprar cosas (además de alimentos y artículos de higiene) el 1 de cada mes? Probablemente comprarías menos, y tu deuda disminuiría y tus ahorros e inversiones aumentarían.

¿Qué pasaría si solo pudieras hacer 3 tareas al día (además de responder a correos electrónicos)? Elegirías las tareas importantes.

¿Qué pasaría si solo pudieras sentarte un total de dos horas al día? Te moverías más, harías trabajo de pie, mejoraría tus problemas de espalda y perderías algo de peso.

Estos límites, por supuesto, son solo arbitrarios. Se necesitaría experimentar un poco para descubrir qué es lo que funcionaría mejor para ti. Pero puedes ver en estos ejemplos que los límites pueden ser poderosos, ya que nos obligan a elegir, concentrarnos, pasar del exceso a la moderación saludable».

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Padre de familia numerosa y experto en crianza, educación y organización familiar. Es autor de Educar sin GPS, una visión global de la crianza para que disfrutes por el camino de la editorial Planeta.

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